
Algunas veces pasan cosas que dejan una huella indeleble. Lo dejan en el alma, en la mentalidad con la cual ves las cosas después. Un concierto del grupo australiano The Cat Empire es una de esas cosas.
Domingo 18 de noviembre, el grupo capitaneado por Felix Riebl ha tocado en el pequeño pero precioso escenario del Ninkasi Kao, en la ciudad francesa de Lyon.
Compuesto por seis intérpretes que se ayudan a veces de otros músicos, The Cat Empire ya han alcanzado todos los primeros puestos de las listas de éxitos de Australia y, ese año, Estados Unidos, con el disco Two Shoes, y se preparan para hacer lo mismo con So many nights, que se ha lanzado en octubre en su país y que se oirá en 2008 en el resto del mundo.
Musicalmente, lo que ellos proponen es una mezcla muy refinada de varios generes musicales, que van del reggae hasta el funky, del pop al rock, del jazz al sonido latino. Escuchando sus discos, se puede comprender cómo no sólo hay una búsqueda muy meticulosa en la composición, sino también en el sonido y en la producción. Por ejemplo, el disco de su consagración internacional Two Shoes ha sido grabado en las históricas salas del "Estudio 101" en Cuba, con la ayuda de técnicos y músicos acostumbrados a un cierto tipo de sonoridades.
Pero es en el directo cuando lo miembros del "Imperio de los Gatos" dan lo mejor.
Sus conciertos están llenos de vitalidad, siempre diferentes por el enorme número de improvisaciones que ejecutan, y, sobre todo, condenadamente divertidos.
Lo sabe muy bien el público de Ninkasi Kao, que después de una espera de más de una hora (causada por un micrófono que no funcionaba), fue envestido por una sonoridad plena y entusiasmante, que no podía ser escuchada sin bailar y gritar cuando el grupo lo quería.
La sección rítmica formada por Will Hull Brown a la batería y Ryan Monroe al bajo es sencillamente una de las mejores mezclas en el panorama musical de hoy; Olivier "Ollie" MacGill al piano aporta los acentos a veces reggae, a veces funky o latinos en las composiciones; Jamshid Khadiwala (Dj Jumps) funciona como "soporte sonoro", es decir, que no te das cuenta muchas veces de lo que hace, pero sin él, el impacto seria totalmente diferente; "The empire horns", es decir Ross Irwn a la trompeta y Kieran Conreau al trombón, completan la sección melódica sin exagerar nunca. Y finalmente, las voces de Felix Riebl (autor de muchas de las canciones) y Harry James Angus (que es también trompetista solista) completan el cuadro sonoro.
El concierto se desarrolla muy bien, con una selección de canciones que siempre tienen al público en movimiento e interesado (no era fácil, no siendo un grupo muy conocido, y estando presente mucha gente que nunca había escuchado sus canciones). Impresionante es la cantidad de improvisaciones que hacen durante sus performances : en algunos casos, Angus utiliza a sus compañeros como "loops", indicándoles a cada uno una particular célula musical, y mezclando al final las distintas partes. Durante el solo de batería se hablan y empiezan a tocar un tema para hacer cantar a la gente. En otro momento, cuando yo mismo me lancé durante una pausa con un grito hecho en perfecto contratiempo, le gustó tanto al bajista que pidió a los otros músicos tocar esa célula para que el público pudiera hacer el mismo grito con el mismo tiempo (con, tengo que decirlo, mucha satisfacción personal, aunque sea infantil) .
Desde el punto de vista del sonido, la búsqueda que se denota en las grabaciones esta presente también en los conciertos. No sólo por un óptimo "mixing, sino por cómo han sido elegidos los sonidos en si mismos. Trompetas claras y muy "latinas", teclado que va del Rhodes al B4 a algunas sonoridades del Moog, y bajo compuesto como he dicho por una serie de sonidos artificiales hechos por el Dj, o por una sección de rítmica adjunta en algunos casos.
Y el concierto se desarrolla así durante dos largas horas, considerando que el público pidió varios bises con muchos gritos enfáticos.
De lo que vi, no les falta nada a este grupo para ser uno de los mejores del panorama musical de hoy. Jóvenes, llenos de fuerza, los seis de Melbourne componen con eficacia y mucha inventiva. Nunca son iguales a si mismos, pero siempre mantienen una línea de coherencia musical bien marcada. Miran con inteligencia al mercado discográfico, cuidan mucho la presencia escénica del "guapo" Riebl, pero nunca dejan espacio a cosas demasiada sencillas y obvias.
Lo único que podemos esperar es que pronto Europa se dé cuenta de su valía, como ya han hecho en el otro lado del océano, y poder escucharlos nuevamente, quizás sin tener que viajar a Francia durante la huelga de los trenes…
Mientras esperamos podemos escuchar por Internet lo que hacen en otros lugares…
http://it.youtube.com/watch?v
http://it.youtube.com/watch?v
http://it.youtube.com/watch?v =wNJ9xoLVn5c
Music is the language of us all!

No hay comentarios:
Publicar un comentario