sábado, 29 de diciembre de 2007

STRAUSS SE ANTICIPA AL AÑO NUEVO EN LA CORUÑA

STRAUSS SE ANTICIPA AL AÑO NUEVO EN LA CORUÑA.
No hay Año Nuevo sin saltos de esquí, ni sin Danubio Azul, ni sin palmas acompañando a la Marcha Radetzky. Cada 1 de enero, la Orquesta Sinfónica de Viena ofrece un concierto con obras de la familia Strauss, que cada año tras la resaca de la noche anterior, es seguido a través de la televisión por mil millones de personas en más de cuarenta países. El Palacio de la Ópera de Coruña se disfrazó de la Ópera de la capital austriaca, recibiendo por anticipado el año 2008 ya que acogió el miércoles 26 de diciembre un `Gran Concierto de Año Nuevo´ para ofrecer un espectáculo que recupera la música característica de la Viena imperial decimonónica, con composiciones de la familia Strauss, acompañada de varias coreografías.

COLÉMONOS POR UN MOMENTO EN LA VIDA DE LOS STRAUSS PARA ENTENDER EL POR QUÉ DE SUS OBRAS
Lo primero es conocer a la familia Strauss. El que más sobresalió, el indiscutible Rey del Vals, Johann Strauss II(1825-1899) hijo de Johann Strauss padre(1804-1849), el fundador del Vals vienés. Los dos hermanos de aquél, Josef y Eduard, también compositores. Eduard tuvo un hijo, Johann III, que llevó adelante la obra.
Lo más importante de la música de Johann Strauss es la melodía, la maestría de la instrumentación sensitiva y picante, el dominio formal, en las introducciones y las codas. Una variedad de textura, invención rítmica-melódica y profundidad emocional.
Grandes compositores de valses joviales y festivos y de poleas. Un tipo de música que, de forma apresurada, podríamos catalogar como easy listening, música ligera de fácil consumo. Sin embargo de fácil no tiene nada, ya que es necesario agudizar el oído y escuchar atentamente cada una de las piezas. Conocer el contexto en el que se movían los Strauss, ya que sus valses son a menudo, poemas sinfónicos en gran escala que muestran esa alegría, nostalgia, anhelo sensual, pintoresca fantasía pero hay algo más, "algo trágico", su propia época y su propia sociedad. Su interpretación requiere seriedad y una visión optimista y positiva pero también de nostalgia y anhelo arraigado en Viena, con esas aspiraciones a un futuro prometedor, sentimientos que explican la popularidad de esta música y lo imposible de imitarla desde fuera.
El uso de su música a modo de reflexiones sociales, por poner un ejemplo de las obras escuchadas, en el Vals del emperador dedicado a Guillermo II, muestra su interés por la estructuración prusiana de su tiempo. La presencia de los sonidos militares y el papel que desempeña la trompeta remiten a la importancia que tenía el ejército en la sociedad prusiana. Así esta obra se puede leer en clave sociológica.
El ambiente impetuoso de Viena se manifestaba en los populares valses de Johann Strauss II unidos a aquella época en la que reinaba en Viena una atmósfera derrotista como consecuencia de la derrota de Austria a manos de Prusia en la Guerra de las Siete Semanas en 1866.

Y… ¿QUÉ SERÍA DE LOS VALS Y POLKAS DE STRAUSS SIN EL BALLET?
Son parte esencial de estas composiciones que fueron concebidas precisamente para acompañar la danza. Por ello, la Strauss Festival Orchestra y la actuación del Strauss Festival Ballet Ensemble pusieron en escena un repertorio popular de valses, marchas y polcas de Johann Strauss. Concretamente el ballet participó en el “Vals del Emperador”, “Fiesta de las flores”, “Cuentos de los bosques de Viena”, “Vida de artista”, “Process”

ACERCA DE LA ORQUESTA...
La Strauss Festival Orchestra, debe su nombre a las giras del Gran Concierto de Año Nuevo, es una de las más importantes de su país y se ha ganado el prestigio a pulso más allá de las fronteras de Bielorrusia gracias a sus recitales por todo el mundo.
La orquesta está dirigida por Konstantin Harkov, director de orquesta ruso y actual director de la Orquesta Sinfónica Estatal Rusa de Ulianovsk. Integrada por profesores y solistas, la Strauss Festival Orchestra quiere mantener vivas las expresiones artísticas típicamente vienesas, despertando el interés de las audiencias del continente.
Enfoca sus interpretaciones con rigor estilístico, empleando una variada gama de recursos expresivos, desde los más nobles y sentimentales, hasta los más jocosos y humorísticos, presentes, por ejemplo, en las coreografías y puestas en escenas del ballet y vestuarios que transportan al público a aquella época.

¿Y QUÉ HACE AL VALS VIENÉS TAN PARTICULAR? Pues su especial forma rítmica un 3/4 sin duda, pero dicho de una manera única. Hay un sutil rubato, que anticipa y acentúa delicadamente el inicio del segundo compás, robándole un instante al primero de los tres totales. También hay un suave rallentando al final y al inicio de cada uno de los temas que integran un vals determinado. Lograr estos acentos tan leves, tan etéreos, es sumamente difícil y el director que llega a dominar este modo de exponer la música y su especial tempo puede decirse que, en la materia, ha encontrado el secreto y la elegancia del vals vienés.
Es un baile elegante que se bailaba en las cortes europeas en el siglo XVIII en su forma más simple hasta las fiestas en los palacios y tabernas durante su apogeo en el siglo XIX, con el advenimiento de la familia Strauss, en Austria".
"Repudiado como vulgar al principio por la cercanía de los cuerpos del caballero y la dama, el vals ha llegado a ocupar el lugar más prominente entre todos los bailes de salón y no tiene visos de ser reemplazado nunca".
"Se dice que nadie puede ejecutar un vals como lo hacen los vieneses, así como que tampoco nadie puede ejecutar los musicales de Broadway como los neoyorkinos. Y es cierto, pero el vals no pierde su encanto aunque sea ejecutado en otros lados del mundo".

LA INCLUSIÓN DE NOVEDADES EN ESTE REPERTORIO.
Ya que es difícil como afirman muchos directores, encontrar un estilo totalmente nuevo de interpretación. En esta ocasión han probado cosas distintas, no sé si todas del gusto de Strauss pero sí sé que es refrescante para mí y para el público. Una de ellas ha sido la presencia de una vocalista femenina solista (soprano rusa, Luzmila Lazarzhik).
que se adueñó de algunos de los valses a pesar de que sólo Voces de Primavera fue concebida por su autor como pieza de despliegue para soprano coloratura. ¿qué habría pensado Strauss de esto?,¿adaptarse a la novedad o reclamar el derecho de plenitud orquestal de sus vals?.
La soprano participó en las siguientes obras del programa: “Couplets de Adela de El Murciélago”, “Cuento de los bosques de Viena”, “Couplets de Arsena de El Murciélago” y por supuesto “Voces de primavera”.
La segunda novedad está en la obra champañe la cual refleja otro acontecimiento de Viena que fue cuando la champaña fue introducida en la ciudad volviéndose un símbolo de logro ya que era muy costosa, lo que hicieron en este concierto fue añadir la presencia de un personaje con una botella de champán que descorcha (ojalá hubiera coincidido con un momento de explosión orquestal..) y que brinda con otro. Al finalizar la obra es el propio director quien brinda con el público deseándonos felices fiestas, lógicamente la ovación es mayor.
La tercera novedad, la orquesta no sólo actúa sino que tararea alegremente el tema en la polca rápida “Furioso”.

A MODO DE CONCLUSIÓN.
Si hemos de guiarnos por los resultados obtenidos en este concierto, conceptos tan variados y fundamentales como diminuendo, crescendo, accelerando, rallentando, cantabile, fraseo y algunos más se hicieron posibles, pero he de decir que hay ciertos pasajes, que en este género deben ser mimados y tratados con exquisitez para que lleguen a conmover y en ocasiones, fueron resueltos, simplemente, mediante saltos abruptos.
Y añadiré que apoyándose en este acertado repertorio, que va de lo vertiginoso de la polka, lo rítmico de la marcha y el oleaje melódico de los valses, llegó el premio final del concierto, la interpretación de la Marcha Radetzky con la participación del público, que acompañó con sus palmas la conocida melodía. Pero no fue el único, ni dos ni tres sino 4 piezas se tocaron como premio para todos los que permanecían en las butacas sin moverse lo cual sorprendía a la gente a medio camino de la salida, en un carcajada inmensa del público que estaba sorprendido y encantado al ver que no llegaba el final en aquel festivo concierto. Entre ellas El Bello Danubio Azul, la composición más famosa del autor, otra de las que se tocaron en el programa y una vez más la Marcha Radetzky.
En fin si después de las Doce Uvas de fin de año, y los Churros de la mañana de año nuevo, aún tenéis ganas de celebraciones, disfrutar del concierto de año nuevo de Strauss, (aunque sea por televisión) que hará que veamos el nuevo año con más … ¿alegría?.
¡¡¡Feliz Año Nuevo!!!.

MªJOSÉ ARIAS DÍAZ

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