domingo, 17 de febrero de 2008

NACIONALISMO MUSICAL


20 de enero de 2008. 19h. Ateneo de Madrid, c/Prado 21

PROGRAMA:

I

Suite sobre aires chilenos (2007)......................... Oscar Ohlsen (Chile, 1944)

Trastocada para dúo de guitarras (2007)........... Javier Farías (Chile, 1973)

Suite Retratos....................................................... Radamés Gnatalli (Brasil, 1906-1988)

II

Cuatro Caminos (2007)....................................... Juan Antonio Sánchez (Chile, 1965)

- Norte

- Sur

- Este

- Oeste

Tango Suite.......................................................... Astor Piazzolla (Argentina, 1921-1992)

- Allegro

- Andante

- Allegro

El pasado 20 de enero de 2008 tuve ocasión de asistir al concierto que el dúo de guitarristas chilenos Orlandini-Orellana ofreció en el Ateneo de Madrid, bajo el auspicio de la Sociedad Española de la Guitarra y la Embajada de Chile.

Ambos intérpretes son grandes maestros reconocidos en su país, donde forman parte de la élite guitarrística.

Tras una protocolaria presentación por un miembro no identificado de la diplomacia chilena -tan extensa como vacía de contenido- la primera sensación que experimenta el oyente es ese sonido cálido y lleno de colores que se erige en la firma distintiva de este dúo. Han logrado un empaste tímbrico verdaderamente espectacular, hasta el punto de que en muchas ocasiones, si no se atiende a las posiciones de las manos, resulta muy difícil asegurar quién realiza la voz principal y quién la secundaria en cada momento.

Pero no sólo de empastes viven los dentistas. Ni los músicos.

A este dúo le falta comunicación interna, compenetración y, sobre todo, garra. Sí, es cierto que ejecutaron correctamente los pasajes complicados de las obras, que tenían perfectamente controlados los cambios de tempo, los fraseos y los rubatos… Pero quizá salvo en la última obra, dieron siempre la impresión de estar como conteniéndose, como tocando sin disfrutar, sin apasionarse. Y así también es difícil apasionar al público.

Es cierto que el repertorio tampoco ayudaba demasiado; tan cierto como que la música funciona muy bien como vehículo de propaganda cultural:

El concierto se enmarca en el ciclo de celebraciones proyectadas para conmemorar el Bicentenario de la República de Chile. Una iniciativa gubernamental que se concreta, entre otras acciones, en encargar a compositores chilenos obras para dos guitarras que sean interpretadas por Orlandini y Orellana y así difundir la cultura chilena en el resto del planeta.

Pero claro; cuando se prescinde del buen criterio del músico para elegir las obras, se corre el riesgo de elaborar programas repetitivos que abundan en los tópicos y que acaban por saturar a un auditorio ya de por sí no muy familiarizado con este repertorio.

Mención aparte merecen las lamentables interrupciones que produjeron las continuas toses y que, como en la obra de Juan Antonio Sánchez (quien, por cierto, se encontraba presente y fue ovacionado por los intérpretes), procedían de los cuatro puntos cardinales de la sala. Una situación tan insostenible que, si de verdad todo aquél jaleo fue fisiológicamente necesario, un servidor estuvo seguro de contraer la gripe antes del descanso.

De cualquier modo, es digno de admiración el continuo esfuerzo que realiza la Sociedad Española de la Guitarra en la promoción de la cultura musical y la guitarra clásica, consiguiendo que regularmente actúen en Madrid tanto los mejores guitarristas del panorama internacional como los jóvenes talentos emergentes.

Queremos, desde estas últimas líneas, brindar públicamente a sus responsables el reconocimiento que sin duda merecen y del cual a menudo no son destinatarios.

MIGUEL ÁNGEL CASERO

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